Te llené de nostalgias, sin saberlo,
de surcos, girasoles, de veranos,
de inviernos que apagaron tus eneros,
y otoños que marcaron tus encantos.
Enterré tu esperanza, sin notarlo,
encendí tus infiernos apagados,
obtuve entre rabias tus mil llantos
talando una herida en tu costado.
Y pinté tus senderos, sin quererlo,
con tibios que ocultaron tu quebranto,
vacié tu corazón, sin observarlo,
dejándolo desnudo, deshojado.
Más siempre quise amarte, sin saberlo,
cuidarte cual tesoro, sin notarlo,
robarle a tus ojitos apenados
miradas que inspiraran, sin quererlo.
Beatriz Vielman
(Visanz)



0 comentarios:
Publicar un comentario