Grita en silencio el alma mía,
desgarrándose entre sombras de dolor,
añorando tu mirada noche y día
reteniendo las pasiones de este amor.
desgarrándose entre sombras de dolor,
añorando tu mirada noche y día
reteniendo las pasiones de este amor.
Es la llama de mi alma que me quema
poseída desde el día en que te vio,
el misterio de tus ojos me domina,
y el aroma de tus labios me venció.
¡Hay de mí y esta pena que me invade!
me tortura en secreto la razón,
pues mi esencia en la bruma se contrae,
y discreto va muriendo el corazón.
Beatríz Vielman
Derechos Reservados





