Te invito a la mañana florecida
aquella que dibuja la esperanza,
a un cielo con aroma de añoranza,
a ver nuestra sonrisa amanecida.
aquella que dibuja la esperanza,
a un cielo con aroma de añoranza,
a ver nuestra sonrisa amanecida.
Te invito a la alegría apetecida,
a recobrar la dicha, la confianza,
a ser la rosa digna de alabanza
ante una primavera agradecida.
Te invito a desatarnos las cadenas,
a desechar del tiempo el desamparo,
aquel que veta el canto en nuestras venas.
Te invito a refugiarnos del amparo
que otorga fortaleza a nuestras penas,
y amarnos cual mujeres, sin reparo.
Beatríz Vielman S.
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