Me lo dijo el viento que meció tu pelo,
la brisa serena de tu mar en calma,
me lo dijo el beso de tus ambrosías,
y la dicha quieta de tu fuego en llamas.
Tu mirada plena bondad dibujaba
entre los linderos de la inspiración,
y me dijo eterno el caudal de tus ojos
que sueños nacieron en tu corazón.
Llegando la noche confundió tu aurora,
-No hay dicha- dijiste, con pena en tu cara,
el temor fundió tu inocencia blanca,
yo con agonía me quedé sin alma.
Ha pasado el tiempo en tu piel de seda,
nada nos dijimos, tu valor bastaba,
mujer de vida que venció la muerte,
todo lo entregaste, sin pedirme nada.
Autora: Beatríz Vielman S.
Alondra de Guatemala
Poema en homenaje a las mujeres que luchan y han vencido el cáncer de mama



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